Cerebro 3 formas de configurar tu cerebro para alcanzar tus objetivos

¿Alguna vez te estableciste una meta audaz con la cual estabas realmente entusiasmado, pero te chocaste con la realidad en pocos días?

No te preocupes, todos somos culpables de esto en algún modo. El problema es que muchos de nosotros dependemos de la fuerza de voluntad para llevarnos a través de los tiempos difíciles, creemos que si nos esforzamos más, podemos tener éxito. Aunque eso puede ser verdad, ¿por qué no utilizar todas las herramientas que tenemos en nuestra caja de herramientas?

El cerebro regula nuestras actividades cotidianas, movimientos y pensamientos, pero tendemos a pasarlo por alto cuando se trata de alcanzar los objetivos. Hoy vamos a compartir tres formas de configurar tu cerebro para establecer y alcanzar tus objetivos.

Paso 1: Crear Micro-Objetivos.

Como los niños (y muchos adultos) nos animamos constantemente a soñar en grande y establecernos objetivos audaces. No hay nada de malo en esto, al contrario, pero establecernos grandes metas a largo plazo sin dividirlas en pequeños objetivos va a convertir a esas metas en algo mucho más intimidante y difícil de alcanzar.

Con el fin de reducir la carga cognitiva que implica establecernos una meta enorme, debemos intentar siempre dividirlas en Micro-Objetivos y así poder obtener “Pequeñas Victorias”.

Los Micro-Objetivos son metas pequeñas y alcanzables que podemos generar para auto-impulsarnos al éxito.

Alcanzar El exito

Supongamos que eres un poco anti-social o torpe para relacionarte, y quieres trabajar para mejorar tus habilidades sociales. Un Micro-Objetivo que puedes establecer seria mirar a los ojos y sonreír a 5 personas en tu camino a casa. Compara esto con tu objetivo a largo plazo, que puede ser mantener una charla de 10 minutos con un extraño.

Al alcanzar este micro-objetivo vas a sentir una sensación de logro y felicidad, y a continuación te explico por qué:

Cuando alcanzamos algo nuestro cerebro libera dopamina, una sustancia química que se reconoce comúnmente como la “recompensa” química. A medida que vamos consiguiendo estas “Pequeñas Victorias”, provocamos que se libere más dopamina, haciéndonos sentir más felices y confiados para seguir logrando pequeños triunfos y, finalmente, nuestro objetivo final.

¿Cómo establecer Micro-Objetivos?

Cuando defines micro-objetivos, tienes que asegurarte que sean específicos. Hacerlos específicos reducirá la carga cognitiva de tener que decidir qué hacer a continuación. Debemos intentar evitar generar objetivos volátiles que nos distraigan de los más específicos o importantes. Nuestra fuerza de voluntad es limitada, y no debemos desperdiciarla. Los micro-objetivos siempre deberían ser:

  • Específicos: Definir plazos y cantidades específicas de tus metas.
  • Alcanzables: Hacer estas metas alcanzables y pequeñas. Manteniendo tu objetivo a largo plazo activo, pero generando estos pequeños objetivos para lograr pequeñas victorias y evitar la frustración.
  • Fechas límite: Establecernos fechas límites permitirá medir fácilmente si logramos nuestro objetivo o no. Nos generara también una sensación de urgencia para mantenernos motivados.
  • Recompensados por la acción: Cuando estamos trabajando en algo, generalmente no podemos controlar cual va a ser su resultado, pero si cuando hacer o no hacer algo. Por ejemplo: si le sonreímos a cinco personas y una de ellas no nos responde, ¿a quién le importa?. Nosotros logramos nuestro objetivo de sonreír a cinco personas. Podemos controlar nuestras acciones, pero no la reacción de los otros. Debemos recompensarnos esa acción con, por ejemplo,  nuestra comida favorita o una hora de TV libre de culpa.

Paso 2: Tomar nota para preparar nuestro cerebro.

La escritura puede parecer un método antiguo o un arte perdida en estos días. Pero está demostrado que escribir las cosas puede aumentar el poder de retención en un 30%. Escribir tus metas en una libreta o en la PC puede ayudar a preparar tu cerebro para el éxito. Aquí te cuento por qué:

El acto de escribir físicamente algo activa tu sistema SAR en el cerebro, quien es el encargado de filtrar la información innecesaria para ayudarnos a concentrarnos en lo importante.

Tomar notas

¿Alguna vez comenzaste a pensar en comprar un modelo de auto nuevo, y de repente lo empiezas a ver por todas partes? Esto no significa que todo el mundo se compró ese mismo modelo de un día para el otro, en realidad es tu sistema SAR en acción. Preparaste a tu cerebro para concentrarse en ese modelo específico de coche. Él está filtrando la información innecesaria y concentrándose en las cosas importantes para ti.

¿Cómo preparar tu cerebro?

Usando el mismo principio, escribiendo tus metas ayudará al sistema SAR a focalizarse en ellos. Aquí algunas preguntas para reflexionar:

  • ¿Cómo sería tu vida si ya hubieses logrado tus metas?
  • ¿Qué ocurriría si no lograras tus metas o realizaras un cambio?
  • ¿Cuál sería una pequeña cosa que podrías hacer ahora mismo para lograr una meta?

Cuando estas escribiendo estas respuestas trata de ser especifico e imaginar profundamente las respuestas. Mediante la creación de imágenes de tus respuestas estas preparando al sistema SAR para focalizarse en tus objetivos.

Paso 3: Utiliza tus hábitos como una ventaja.

¿Cuánto piensas por las mañanas tan pronto de despiertas y estas cepillándote los dientes? Probablemente no mucho, ya que es un proceso automático. Estos hábitos regulan nuestra vida cotidiana y están literalmente fijados en nuestro cerebro.

Crear habitos

Los hábitos viven en la parte del cerebro llamada Ganglios Basales, que se encuentran cerca del tronco encefálico. Es una parte primitiva del cerebro responsable de la creación de hábitos y costumbres. Es tan poderosa que las personas que sufren daño cerebral y pérdida de la memoria todavía conservan sus viejos hábitos, siempre y cuando los ganglios basales no sufrieran daños.

¿Cuáles son los hábitos?

Según Charles Duhigg, autor de El poder de los hábitos, el bucle de los hábitos consiste en la señal, la rutina y la recompensa. La señal es lo que desencadena que hagas algo, la rutina es lo que haces y la recompensa es la sensación que se obtiene de hacer la rutina. Por ejemplo, cuando nos cepillamos los dientes lo hacemos por primera vez en la mañana (señal), ponemos la pasta de dientes en el cepillo y empezamos el cepillado (rutina) y cuando terminamos sentimos gusto a menta y una sensación de hormigueo (recompensa).

¿Cómo utilizar los hábitos como una ventaja?

Puedes utilizar el poder de la costumbre para hacer ciertos comportamientos automáticos. Supongamos que la meta sea hacer más ejercicios físicos. El bucle de hábitos podría ser:

  • Señal: Dejar las zapatillas en la puerta de entrada antes de salir para el trabajo. En cuanto llegues a tu casa las veras y recordaras que es hora de correr.
  • Rutina: Puedes establecer un micro-objetivo de correr solo 10 minutos o 1 km por día, en vez de un objetivo intimidatorio de correr 10 km. (siempre hay tiempo para subir)
  • Recompensa: La liberación de dopamina del ejercicio. Y si eso no es suficiente, también puedes sobornarte a ti mismo con una cerveza o una hora de TV.

La transformación de los hábitos es una gran manera de configurar tu cerebro para el éxito. La manera más eficaz de cambiar tus hábitos es centrarse en el cambio de la “rutina”. Las señales siempre estarán ahí para que puedas utilizar esas mismas señales (es decir, la hora del día, el medio ambiente, el evento anterior, etc.) para desencadenar una nueva rutina. Así que en lugar de tirarte en el sofá tan pronto llegues a casa desde el trabajo, puedes cambiar esa rutina para ir a correr tan pronto como entras por la puerta.+

Lograr Objetivos

Conclusión:

Cuando estamos trabajando para conseguir nuestros objetivos deseados, debemos utilizar todas las herramientas disponibles. ¡Usemos la cabeza! La comprensión de tu cerebro y la manera de utilizarlo a tu favor son las herramientas fundamentales para ser la mejor persona que podamos ser.

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Founder de OneClap. Emprendedor. Amo la fotografía, los viajes, el diseño web y la tecnología. Duermo poco, sueño mucho.

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