Desarrollan en Estados Unidos el primer Páncreas Artificial

En la actualidad, sólo en Estados Unidos, más de un millón de personas sufren diabetes tipo 1, una enfermedad potencialmente debilitante y que te cambia la vida por completo. Cada año, más personas son diagnosticadas, y el único tratamiento común es la de inyectarse regularmente insulina. Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard ha desarrollado un páncreas artificial que detecta automáticamente el cambio de los niveles de azúcar en sangre, y en consecuencia administra la insulina de forma automática.

El páncreas es el responsable de producir una serie de hormonas dentro de nuestro cuerpo, incluyendo la insulina, que ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre. Los que no logran controlarla, ya sea por no producir suficiente insulina (diabetes de tipo 1) o mediante la producción de insulina ineficaz (diabetes tipo 2), tienden a desarrollar hiperglucemia.

El tratamiento es el de inyectar frecuentes dosis de insulina, pero hay cada vez métodos más avanzados que están siendo probados en los laboratorios e instituciones médicas. De hecho, esta misma semana, un equipo de investigadores de California han manipulado células humanas para que acaben desarrollado unas células que producen insulina.

Ahora, una nueva colaboración de investigación entre la Universidad de Harvard y la Universidad de Virginia está a punto de iniciar un ensayo clínico a largo plazo que pondrá  prueba sus páncreas creados artificialmente en pacientes con diabetes tipo 1. En el transcurso de seis meses, 240 personas que sufren esta patología en los Estados Unidos se les dará el visto bueno y el personal médico vigilará cómo sus niveles de azúcar responden al órgano artificial.

Su implante es el siguiente: un monitor de nivel de insulina en sangre y una bomba de insulina se colocan primero bajo la piel, que está conectado de forma inalámbrica a un smartphone. Un avanzado software supervisa cuidadosamente el nivel de azúcar en sangre, y cuando se pone demasiado alta, la insulina contenida bajo el dispositiva se inyecta en el paciente, sin dolor. Éste también mide los patrones de sueño de los pacientes, los niveles de estrés, el metabolismo, los niveles de nutrientes, y su actividad física, lo que le permite , con el tiempo, hacer predicciones cada vez más precisas sobre cuándo requiere una inyección.

“La idea es que esto pueda llevar a una mejor calidad de vida a aquellas personas con diabetes. No es una solución, sino un medio para extender realmente la calidad de vida”, dijo Francis J. Doyle, investigador principal en el proyecto.

FUENTEiflscience
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