Steve Jobs sólo Faltó a una Reunión en su vida. ¿Sabes por qué?

Desde la fundación de Apple en 1976, el genio de la informática Steve Jobs dedicó la mayor parte de su tiempo y concentración al trabajo.

Era una persona que tenía sus objetivos claros y sabía que la forma de conseguir estos objetivos era esforzándose todos los días por hacer un trabajo mejor, era diligente, exigente consigo y con los demás, era responsable y asistía sagradamente a todas sus reuniones.

Una vez, en octubre de 1989, Jobs se encontraba dando un discurso en la Universidad de Stanford. Una chica que recién se había graduado de su MBA llamada Lauren Powell se encontraba sentada en las primeras filas del auditorio.

Al terminar su discurso, Steve se sentó a su lado ya que quería conocerla un poco más, por lo que quedaron de juntarse más adelante e intercambiaron números de teléfono.

De regreso a su oficina Steve sintió la urgencia de pedir a Lauren que salieran a comer  ese mismo día, sólo había un problema: Jobs tenía una reunión infaltable.

Sentado en su automóvil camino a la reunión, Jobs se debatía respecto a si seguir por ese camino o si salir con esta chica que acababa de conocer y que apenas sabía su nombre, y en ese momento se hizo una pregunta muy importante:

¿Qué haría si este fuera el último día de mi vida?

Luego de pensarlo por algunos minutos, Jobs decidió dar la vuelta y se dirigió de a la universidad, buscó y encontró a Lauren y la llevó de inmediato a una cena romántica. De ese momento en adelante nunca más volvieron a estar separados.

Steve Jobs y Lauren Powell

Entender que el momento presente es el más importante y que todas las cosas son impermanentes es una sabiduría que nos puede ayudar mucho en la vida. Nos da perspectiva y nos ayuda a darnos cuenta de qué es lo principal y más importante en nuestras vidas.

FUENTEel vaso medio lleno y otros
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