¿Sueño en la Oficina Después de Almorzar? ¡Café Prohibido!

¿Quién no ha luchado por sostener su cabeza erguida luego del almuerzo en el trabajo? Media hora después del último bocado, sistemáticamente y sin nada que hacer para evitarlo, nos invade una sensación de somnolencia profunda y lo único que deseamos es poder dormir 10 minutos de siesta, solo 10 minutitos…

Nuestro cuerpo es sabio y se ha adaptado con el paso de los años a funcionar nanométricamente a la perfección. Ahora bien, nadie le aviso de las jornadas laborales con las que tenemos que lidiar a diario.

¿Por qué nos sucede esto?

Vamos a limitarnos a 2 simples actores: Glucosa y Orexinas. A la glucosa todos la conocemos, es la molécula que compone a todos los tipos de carbohidratos que existen.

Las Orexinas son proteínas que actúan en nuestro cuerpo como hormonas, estimulando ciertos receptores cerebrales encargados de mantenernos despiertos, alertas y listos para salir corriendo cuando haya algún problema ante nuestras narices.

dormir en el trabajo

Cuando comemos, sobretodo alimentos ricos en carbohidratos (harinas, azúcar, papa, etc.), en nuestra sangre aumenta el nivel de Glucosa que provoca una disminución del nivel de Orexinas. Resultado: El sueño nos invade.

Suena lógico, si uno tiene la posibilidad de sentarse a comer y disfrutar de un rico almuerzo, es poco probable que tengamos un león acechándonos y podamos descansar bajo un árbol por unos minutos: Las Orexinas simplemente nos estarían facilitando la tarea.  Esta relación explicaría también nuestra incapacidad de dormir cuando sentimos hambre, ya que la actividad de las Orexinas es mayor cuando disminuye la Glucosa en la sangre.

La actividad de las Orexinas es mayor cuando disminuye la Glucosa en la sangre.

Con la primera batalla perdida, vamos decididos a la máquina de café para obtener nuestra arma infalible contra el sueño. Lamento decepcionarlos, pero es el peor error que cometemos en pos de combatir el sueño después de comer.

Cafe en el trabajo
Flickr

Agreguemos un tercer jugador: El Cortisol, otra hormona que contribuye a nuestro estado de alerta. Los niveles de Cortisol normalmente se encuentran elevados entre las 8 y 9 hs de la mañana, y luego entre las 12 y 13 hs del mediodía. La cantidad de cafeína que podamos incorporar a nuestro cuerpo con ese rico café que nos vamos a tomar, no mejora ni aumenta el efecto que de por si está realizando el Cortisol, que como la experiencia lo indica, la batalla la termina ganando la Glucosa y el sueño nos domina. Tomándonos un café después de comer lo único que hacemos es acostumbrar a nuestro cuerpo a niveles cada vez más altos de cafeína, sin obtener resultado alguno y que no surgirá efecto cuando realmente la necesitemos. Lo peor de todo es que seguro le agregamos dos sobrecitos de azúcar al café…

Menos Glucosa, Menos Sueño.

A modo de resumen, para todos aquellos que no podemos disfrutar de esos gloriosos 10 minutos de siesta, la recomendación es consumir una comida rica en proteínas y con cantidades bajas de carbohidratos. Fundamentalmente, no tomar un café después de comer. La receta es fácil: Menos Glucosa, Menos Sueño.

Si tu trabajo te lo permite, resérvate las tareas que requieran de cierto movimiento físico para después de comer. Vas a gastar mucho más rápido ese exceso de glucosa y la somnolencia post-almuerzo va a pasar a la historia en cuestión de minutos.

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Farmacéutica de profesión, inquieta y en constante búsqueda de nuevas oportunidades. De alguna forma había que unir el mundo profesional con el cotidiano, y que mejor forma que mostrando como todo tiene una simple explicación científica.

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